Have you ever

Vertiginous changes. Fast breathing. Darkness. Who am I?
 A question that triggers this project and leads into a whirlwind of vital experiences, surpassing boundaries, corporal and personal consciousness and
extreme experiences that print the skin.

“Have you ever” sublimates the search of identity that struggles to find a balance between our social self and our inner nature related to animal instincts. It’s, in the heart of the woods, at night, where these girls explore the limits of the self. This is the representation of a journey in which the inflection points act as ancient rituals. Precisely, the growing up rituals that are absent in western societies.

After childhood we move away form our parents, and during adolescence we have to construct our symbolic world, alone, for the first time. It’s a beginning. We start to fill that symbolic crack with our own effort; we start to build the self. Adolescence is a starting point, a phase that inspired this project. Nevertheless, “Have you ever” talks about something more universal.

Our own personal trajectory teaches us that, to explore and construct ourselves is something that does not have an end. The human, as a dynamic being, is always evolving. We never stop trying to be the person we want to be.

“Have you ever”chooses the path of intuition, embraces the light as well as the darkness and has the reach of the nucleus as the only totem. The loss of one’s inhibitions causes a scratch of our own sociocultural shell, in order to reach our core. To be an observer or even participant of this universe, encourages us to grasp and accept, at last, the deep self. This is a reminder that this search moves us through our existence. It’s an exploration which intensity fluctuates in cycles and that is yet insatiable.


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Cambios que dan vértigo. Respiración acelerada. Oscuridad. ¿Quién soy?
El detonante de este proyecto es este interrogante, que nos introduce en un torbellino de experiencias vitales, cruce de límites, conciencia del cuerpo
y saltos extremos que dejan huellas en la piel.

“Have you ever” sublima la búsqueda de identidad, ese esfuerzo por encontrar un equilibrio entre nuestro ser social y nuestra naturaleza interna, directamente vinculada a los instintos animales. Es, en el corazón de los bosques, en la noche cerrada, cuando estas chicas exploran los límites del ser. Esta es la representación de los rituales que encarnan el viaje al crecimiento, rituales ausentes en la mayoría de sociedades occidentales.

Tras la infancia, tiene lugar la quiebra del orden simbólico del mundo aprendido hasta el momento. Es esa grieta la que hace que la persona comience, por primera vez, a construir un universo simbólico propio. Empezamos a llenar esa fisura por nosotros mismos; es el comienzo de la construcción del ser.
La adolescencia es un punto de partida, una fase que inspira este proyecto, y sin embargo,“Have you ever” habla de algo más universal.

Nuestra propia trayectoria personal nos enseña que, la exploración y la construcción del Yo, es algo que no tiene fin. El ser humano, como ser dinámico, está en constante evolución. Nunca dejaremos de tratar de alcanzar la persona que queremos ser.

“Have you ever” elige el camino de la intuición, abraza la luz y la oscuridad al mismo tiempo y tiene como único tótem llegar al núcleo. Con la pérdida de la inhibición, acontece la erosión de las corazas socioculturales. Ser observadores o incluso partícipes de este universo, nos anima a aceptar, por fin, el yo esencial.

Es un recordatorio de que esta búsqueda nos mueve a través de la existencia, una exploración, que fluctúa en intensidad de forma cíclica, y sin embargo, insaciable.



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Laura F. Izuzquiza — Madrid, 2019